sábado, 24 de septiembre de 2011

Hermanos por parte de madre

Me acompaña la fortuna de tener hermanos por parte de padre, por parte de madre. Me une a ellos un especial afecto por nuestro vínculo común. Es realmente interesante, cruzar nuestras vidas, aun cuando también tenemos una parte de nuestro origen distinta tanto cultural como vivencial. Eso es lo que me hace pensar, que estos contrastes son también un privilegio y como tal agradecidamente lo valoro.

     En el caso donde el vínculo común es mi madre, mi afecto es especial, porque es un reflejo del amor y de mi abnegación por el cuerpo que hizo posible mi existencia. Es el gran regalo que la naturaleza me ha dado. Me debo a mi madre biológica, como así me debo a mi madre natural, la Tierra. 

     Igual entiendo que tengo otros hermanos, los que han venido de mi madre natural, quien es ese otro extraordinario ser que en su cobijo se crearon las condiciones para nacer y desarrollar otras vidas. Ellos son mis hermanos naturales. Francisco de Asís, en su libro La Florecilla, nos habla de mi hermano Lobo, hermanos peces, hermano árbol.

    A la bondad de mis hermanos naturales les debo la prolongación de mi vida. También, muchos de estos hermanos con su sacrificio, me han permitido continuar.

     Pensar en lo que significa ser hijo de la madre Tierra, en mis hermanos naturales, me ha hecho ser un ambientalista, que defiende tenazmente el derecho que tienen todas las hermanas especies al don de la vida. Y me ha obligado a revelarme ante esa arrogancia humana, de decidir quién vive o quien muere. De seguir aceptando, escondido en la más espantosa indiferencia, ese “paradigma ley” donde se justifica que Caín mate (“por razones de supervivencia”) a su hermano natural Abel.

      Gracias hermano árbol por tus mangos, aguacates, guayabas, sapotes, lechosas. Gracias hermana gallina por tus huevos, gracias hermana vaca por tu leche, para yo vivir no comparto tu muerte, sino tu vida, tu compañía, tu bella presencia.

      Cada vez somos más quienes los amamos, quienes los defendemos, quienes estamos dispuestos a ir a cualquier lucha por salvarlos, por la vida compartida.

“Soy,
porque eres,
Tierra”

Lubio Cardozo (Poeta Venezolano)

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