'Nos dejó un legado
póstumo, una advertencia a la humanidad, un mensaje que muy pocos han sabido
recoger y que otros han pretendido ocultar'. Si Rodríguez de la Fuente nos transportó al mundo de la naturaleza y de
la biodiversidad y Julio Verne nos enseñó la aventura y la ciencia, Jacques
Cousteau nos reveló las maravillas del mundo submarino, sus habitantes, las
cuevas subterráneas, lo corales de mil colores y el mundo mágico del mar. Lo
que antes sólo podíamos intuir en los acuarios, el nos dejó kilómetros y
kilómetros de cinta grabada en sus documentales traducidos a todas las lenguas
del mundo.
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lunes, 30 de enero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
Economía y Ecología: hacia una socioeconomía solidaria (Parte III: La relación entre la Socioeconomía y la Ecología)
A diferencia de
los animales, que se comportan "naturalmente" y
"directamente" en relación con su entorno, los seres humanos nos
caracterizamos por comportarnos de manera distinta, esto es, relacionándonos
con la naturaleza mediante nuestros actos económicos. La economía, podemos
entenderla entonces, como un singular proceso de intercambio entre el hombre y
la naturaleza, donde ambas partes resultan modificadas. Es con relación a esta
vinculación, que la ecología se convierte en un problema económico; y este dato
podría resultar alentador, ya que si ponemos nuestras miras en el eje de la
economía, y no en el de la naturaleza, entonces, podremos concluir que un
cambio de actitudes económicas en los seres humanos podría contribuir a una
mejora clara del entorno donde vivimos. La otra posibilidad sería actuar
directamente sobre la naturaleza, lo que tiene un riesgo mucho mayor, por el
dato insoslayable de que el hombre puede controlar sus actos, pero no la fuerza
y los comportamientos todavía no plenamente comprendidos de ella.
Economía y Ecología: hacia una socioeconomía solidaria (Parte II: Socioeconomía y Economía Solidaria)
En ese sentido, la
Economía de la Solidaridad muestra una aproximación notable a los esfuerzos
emprendidos por los socioeconomistas. La Economía de la Solidaridad, a
diferencia de la socioeconomía que nace en los países centrales, es una
producción teórica que surge en América Latina, a principio de los ochenta,
persiguiendo al menos dos objetivos: en primer lugar, rescatar las formas
alternativas de hacer economía (de producir, distribuir, consumir y acumular);
y en segundo lugar, reelaborar la teoría económica construyendo el herramental
necesario para comprender estas economías alternativas que funcionan con
parámetros, valores y principios diferentes a los típicamente
"privados-capitalistas" y "estatal-regulado".
Economía y Ecología: hacia una socioeconomía solidaria (Parte I: Introducción)
La economía y la
ecología, como disciplinas de estudio, tienen muchas más cosas en común que las
que ecólogos y economistas han puesto a sus respectivos servicios durante mucho
tiempo. Con ello, no han deparado en una misma raíz etimológica. Nótese en tal
sentido que "ecología" deriva del griego oikos (casa) y logos
(estudio), de forma tal que la ecología vendría a ser el "estudio de la
casa", o del ambiente. El término "economía", por su lado,
también se deriva de la raíz oikos, a lo que agrega nomos, que significa
administración. De esta forma, la economía vendría a ser la
"administración de la casa".
lunes, 23 de enero de 2012
viernes, 25 de noviembre de 2011
Ecología y democracia
En torno a
la celebración del Día de la Tierra (22 de abril de cada año), me gustaría
poner de relieve una cuestión de actualidad en plena crisis energética: las
relaciones entre ecología y democracia. El filósofo ecologista André Gorz solía
decir que el imperativo ecológico podía llevar a la sociedad tanto a un
anticapitalismo radical como a un fascismo verde. Es cierto que la magnitud de
los retos que se nos plantean en este principio del siglo XXI nos aboca a
realizar cambios profundos que cuestionan las bases de nuestras democracias.
lunes, 21 de noviembre de 2011
¿Sabía usted que a la flora y la fauna silvestres las amparan dos grandes diosas?
Los
antiguos griegos durante los nueve siglos de su máximo esplendor (IX-I a.C.)
dividieron su espacio geográfico en cinco niveles de acuerdo a su labor
productiva: Las costas para el comercio marítimo y la pesca, las planicies para
el cultivo de cereales (trigo, cebada), las lomas y collados para la ganadería
(vacuno poco, pero si mucho caprino y ovino), los valles para la horticultura y
frutales (privilegiando el de la vid), los grandes bosques para el agua: sin
agua y lo sagrado. Al respecto los helenos desde siempre supieron del
indisoluble vínculo entre la vegetación y el agua: sin agua no hay verdor, sin
la floresta no hay fuentes, ríos, quebradas. Sus bosques eran sagrados.
Restringían la tala de la fronda periférica a lo indispensable, la caza
únicamente como obtención de comida para la familia.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
La Ecología en América Latina (Parte V: Ecología política/ Epistemología política)
La ecología
política es la política de la reapropiación de la naturaleza. Pero como toda
política, no es meramente una estrategia práctica; su práctica no sólo está
mediada por procesos discursivos y por aplicaciones del conocimiento, sino que
es esencialmente una lucha que se da en la producción y apropiación de los
conceptos. No sólo porque el ambientalismo crítico combate las ideologías que
fundan la racionalidad de la modernidad insustentable (Leis, 2001), sino porque
la eficacia de una estrategia de reconstrucción social implica la
desconstrucción de los conceptos teóricos e ideológicos que han soportado y
legitimado las acciones y procesos generadores de los conflictos ambientales.
La orientación de las acciones hacia la construcción de sociedades sustentables
se da en un campo de luchas teóricas y de politización de conceptos. Así, los
conceptos de biodiversidad, territorio, autonomía, autogestión, están
reconfigurando sus significados en el campo conflictivo de las estrategias de
reapropiación de la naturaleza.
La Ecología en América Latina (Parte III: Política cultural/Política de la diferencia)
La
diferencia es siempre una diferencia radical; está fundada en una raíz cuyo
proceso y destino es diversificarse, ramificarse, reedificarse. El pensamiento
de la diferencia es el proyecto de desconstrucción del pensamiento unitario,
aquel que busca acomodar la diversidad a la universalidad y someter lo
heterogéneo a la medida de un equivalente universal, cerrar el círculo de las
ciencias en una unidad del conocimiento, reducir las variedades ontológicas a
sus homologías estructurales y encasillar las ideas dentro de un pensamiento
único. La ecología política enraíza el trabajo teórico de desconstrucción del
logos en el campo político, donde no basta reconocer la existencia de la
diversidad cultural, de los saberes tradicionales, de los derechos indígenas,
para luego intentar resolver el conflicto que emana de sus diferentes formas de
valorización de la naturaleza por la vía del mercado y sus compensaciones de
costos.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Del egoísta latifundio a las saludables reservas forestales – zoológicas
En
Latinoamérica el latifundio se ubica dentro de la concepción negativa de la
organización social del campo: es inmoral y es la expresión más clara de la
avaricia por la tierra. Cuando se entiende la superficie del suelo campestre
como la base material primaria fundamental para la producción agraria,
pecuaria, con su posterior versión industrial, todo lo cual implica una enorme
utilización de mano de obra, una activísima ocupación laboral, el latifundio
significa lo opuesto a todo esto por cuanto son inmensas extensiones de tierra
ociosas, en manos de coleccionadores de territorios, con una ocupación laboral
cero o menos cero, es decir nada.
La Revolución Ecológica (Parte VII: La revalorización de los valores)
Como ya ha sido dicho, el valor del desgaste de la
naturaleza no está involucrado, por falta de una tercera contabilidad, en el cálculo
valórico de cada producto y, por lo mismo, no forma parte del cálculo preciatorio.
Una nueva teoría del valor, parte central de la Segunda Crítica a la Economía
Política que —como también ha sido establecido— se encuentra en marcha, pasa
por incorporar en la producción la parte que se pierde de la naturaleza. Ahora
bien, este tipo de cálculo ofrece una breve dificultad; matemáticamente es
incalculable.
La Revolución Ecológica (Parte V: La impureza de la ecología política)
Que estemos en vísperas de una revolución
global que además se expresa ecológicamente, quiere decir que lo ecológico no
existe políticamente en forma "pura" sino imbricado en un contexto
poblado de conocimientos que no son puramente ecológicos. Pero, a la vez, el
elemento ecológico impurifica a los demás (políticos, económicos) y les da una
connotación que sobrepasa su forma específica, hasta tal punto que lo llamado
específico se convierte en un dato abstracto, imposible de ser ubicado en algún
punto de la realidad.
La Revolución Ecológica (Parte IV: La teoría de la revolución global)
La
ecología como práctica política subvierte principios esenciales del
racionalismo moderno. Quizás estamos asistiendo a uno de los procesos más
revolucionarios que haya conocido la historia de la Humanidad, pues gracias a
los servicios que nos presta la ecología podemos realizar una suerte de cuestionamiento
tridimensional. En primer lugar, el de un orden civilizatorio: la propia
modernidad. En segundo lugar, el de un orden socioeconómico: el industrialismo,
predominantemente su forma capitalista (ya que su forma socialista se
cuestionó a sí misma, y muy radicalmente). En tercer lugar, el de nosotros mismos.
La Revolución Ecológica (Parte III: La desnaturalización de la razón)
El error que lleva a deducir la condición antropológica como externa al
"orden natural" se deduce de la observación correcta de que, en
efecto, parece que con el Homo sapiens la naturaleza se dio un elemento
que hasta antes de nuestra llegada no tenía: la autorreflexión, o lo que es
parecido: la capacidad de pensarse a sí misma. Esta capacidad portada por la
especie humana, la de elaborar teorías; maravilló tanto a sus portadores, que
los llevó en algún momento a imaginar que existía independiente de su
condición natural. Este fue el momento en que durante los tiempos modernos
algunos iluminados llevaron su capacidad de razonar hasta el punto en que fue posible
razonar sobre la razón.
La Revolución Ecológica (Parte II: Equilibrio e integración)
El planteamiento de Al Gore es fascinante, como lo
es el de muchos místicos, y él lo es desde un punto de vista ecologista. Por lo mismo,
parece inevitable que en algunos momentos caiga en la tentación de absolutizar
algunas premisas. Por lo menos dos conceptos muy caros a Al Gore se encuentran
para él fuera de toda discusión. Uno es el de equilibrio; el otro es el de la
reintegración.
La Revolución Ecológica (Parte I: Un palimpsesto de nuestro tiempo)
A continuación se extrae para ustedes una de las lecturas, que ha consideración nuestra debería ser obligatoria si se quisiera entender el contexto actual en el que se esta viviendo. Fernando Mires, un ensayista chileno, nos expresa muy bien esos cambios revolucionarios que la sociedad de hoy está viviendo; que todos sentimos y palpamos. La Revolución que nadie soñó o la otra posmodernidad, cuenta con cinco capítulos, quisimos traer para ustedes el capítulo tres: La Revolución Ecológica.
lunes, 7 de noviembre de 2011
La ecología política y el siglo XXI
La “ecología política” pretende traducir al campo
político los múltiples aspectos y realidades que engloba el término ecología.
Como se ha repetido hasta la saciedad, la palabra ecología se remonta a las
raíces griegas oikos (casa) y “logie” (estudios metódicos del ¿para hacer
qué?). Generalizado en los últimos decenios del siglo XIX, el término ecología
adopta el sentido de “la organización más satisfactoria de nuestra casa Tierra,
en sus relaciones con la Naturaleza que la rodea”. La ecología tiene de excepcional
el haber sido una ciencia y haber pasado a ser un asunto político y ético de
mayor importancia.
De la Venezuela Rentista a la Venezuela Solar: Manifiesto Político MOVERSE
Movimiento por una Venezuela Responsable, Sostenible y
Emprendedora (MOVERSE) es un movimiento político venezolano de izquierda y
ambientalista destinado a promover un nuevo Proyecto Político Nacional en el
cual Democracia Efectiva,
Economía Sostenible y Comunidades Inclusivas son bases fundamentales
de la nueva ciudadanía plural, libre, innovadora, corresponsable y
progresista. MOVERSE es una organización conformada por un grupo de ciudadanos
provenientes de diversas corrientes del pensamiento político, sin distinción de
clase, raza, género y credo, que coincidimos en la necesidad de
transformar a Venezuela en un país productivo, incluyente y comprometido con su
desarrollo sostenible. MOVERSE ofrece un espacio de acción sociopolítica a
todos los venezolanos, y de manera particular a generaciones emergentes
de jóvenes, preocupados por la crisis social, económica, política y ambiental
que vive la nación, y dispuestos a comprometerse
voluntariamente en la búsqueda individual y colectiva de soluciones innovadoras
a los desafíos de nuestro tiempo.
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