Mostrando entradas con la etiqueta Ecología Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecología Política. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de enero de 2012

DESARROLLO, DECRECIMIENTO Y ECONOMÍA VERDE


La protesta ante el crecimiento económico y del productivismo es un fundamento de la ecología política. No es posible un crecimiento económico en un planeta finito donde los recursos son por definición limitados. Según los ecologistas, nuestros modos de vida son perjudiciales tanto para los recursos naturales y ecosistemas como para la cohesión social y los individuos. Por lo tanto, hace falta reflexionar sobre un nuevo modelo de desarrollo basado en una verdadera sostenibilidad y la justicia global.

Un Municipio Ambientalmente Responsable


VENEZUELA: 2012, AÑO ELECTORAL SIN PROPUESTAS AMBIENTALES


En Venezuela el año 2012 es un muy importante electoralmente. Se elige presidente y gobernadores. Los candidatos tanto del gobierno como los de la oposición,  muestran sus mejores propuestas, ofertas y compromisos. Existe un elemento común entre todos ellos. El tema ambiental es el gran ausente. Si usted no es pobre, desplazado  o damnificado, resígnese entonces porque  las “buenas intensiones” no incluyen otros sectores. En base al interés de insertar en el debate político electoral venezolano, un mensaje ambientalista y conservacionista, capaz de generar reflexión e inspiración entre los universitarios, intelectuales, profesionales, jóvenes, empresarios, religiosos, ambientalistas y otros excluidos del debate nacional, hacemos las siguientes propuestas a los candidatos:

viernes, 2 de diciembre de 2011

Editorial Noviembre: La Ecología, la lucha del siglo XXI



El Siglo XXI es para muchos, el momento de la decisión; la decisión de sobrevivir o desaparecer lentamente. Creemos que en este siglo, si se quiere que la humanidad continúe, muchas cosas que nos parecen normales deberán cambiar; por ejemplo el modo frenético de consumir, gastar y derrochar los recursos naturales sin reponerlos o restaurarlos, claro está que algunos no son renovables. Se ha hecho tan importante, en estas últimas décadas, entender la relación naturaleza-humanidad, que la ecología salió de la atmósfera científica para posicionarse en la política; lo que es un hecho, si se quiere, sorprendente.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Ecología y democracia


En torno a la celebración del Día de la Tierra (22 de abril de cada año), me gustaría poner de relieve una cuestión de actualidad en plena crisis energética: las relaciones entre ecología y democracia. El filósofo ecologista André Gorz solía decir que el imperativo ecológico podía llevar a la sociedad tanto a un anticapitalismo radical como a un fascismo verde. Es cierto que la magnitud de los retos que se nos plantean en este principio del siglo XXI nos aboca a realizar cambios profundos que cuestionan las bases de nuestras democracias. 

martes, 22 de noviembre de 2011

El auge del ecologismo tiñe de verde la política


La crisis medioambiental, social y económica está generando movimientos hasta hace poco inusitados. Los movimientos ecologistas, que en un principio asomaron tímidamente la cabeza en el terreno político, poco a poco se están introduciendo con fuerza en todos los ámbitos sociales. Sus propuestas son globalizadoras como lo son los problemas que acechan al planeta, y ofrecen una visión humanizada tanto para el ser humano como para la sociedad y la economía.

lunes, 21 de noviembre de 2011

“La sostenibilidad requiere un enfoque sistémico y transformador”


Aunque nacido en Francia, Florent Marcellesi es un ciudadano del mundo y así actúa tanto en su vida diaria como en la defensa de sus propuestas políticas. Quien lo lee habitualmente conoce su profundo conocimiento de las bases ideológicas del movimiento verde, así como su defensa de un espacio propio y con autonomía para la ecología política en España y Europa. Para los que pensamos que un futuro muy negro nos espera si no ubicamos urgentemente la sostenibilidad en el centro de nuestra gestión de lo público, gente como Florent es una esperanza. Y por eso le deseo mucha suerte en todo lo que se proponga. Será un indicador para creer que nos irá mejor a todos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La Ecología en América Latina (Parte VI: Ética y emancipación)


La ecología política busca su identidad teórica y política en un mundo en mutación, en el que las concepciones y conceptos que hasta ahora orientaron la inteligibilidad del mundo y la acción práctica, parecen desvanecerse del campo del lenguaje significativo. Sin embargo, el pensamiento dominante se resiste a abandonar el diccionario de las prácticas discursivas que envuelven a la ecología política (como a todos los viejos y nuevos discursos que acompañan la desconstrucción del mundo) a pesar de que han perdido todo peso explicativo y resuenan como la nostalgia de un mundo para siempre pasado, para siempre perdido: el del pensamiento dialéctico, el de la universalidad y unidad de las ciencias, el de la esencia de las cosas y la trascendencia de los hechos. Y sin embargo algo nuevo puja por salir y manifestarse en este mundo de incertidumbres, de caos y confusión, de sombras y penumbras, donde a través de los resquicios y resquebrajamientos de la racionalidad monolítica del pensamiento totalitario, se asoman las primeras luces de la complejidad ambiental. 

La Ecología en América Latina (Parte V: Ecología política/ Epistemología política)


La ecología política es la política de la reapropiación de la naturaleza. Pero como toda política, no es meramente una estrategia práctica; su práctica no sólo está mediada por procesos discursivos y por aplicaciones del conocimiento, sino que es esencialmente una lucha que se da en la producción y apropiación de los conceptos. No sólo porque el ambientalismo crítico combate las ideologías que fundan la racionalidad de la modernidad insustentable (Leis, 2001), sino porque la eficacia de una estrategia de reconstrucción social implica la desconstrucción de los conceptos teóricos e ideológicos que han soportado y legitimado las acciones y procesos generadores de los conflictos ambientales. La orientación de las acciones hacia la construcción de sociedades sustentables se da en un campo de luchas teóricas y de politización de conceptos. Así, los conceptos de biodiversidad, territorio, autonomía, autogestión, están reconfigurando sus significados en el campo conflictivo de las estrategias de reapropiación de la naturaleza.

La Ecología en América Latina (Parte IV: Conciencia de clase, conciencia ecológica, conciencia de especie)


La política de la diferencia se sitúa en otro plano que el de una ecología política subsumida en el pensamiento ecológico. Pues la significancia de la naturaleza que mueve a los actores sociales en el campo de la ecología política no podría proceder ni fundarse en una conciencia genérica de la especie humana. La "conciencia ecológica" que emana de la narrativa ecologista como una noosfera que emerge desde la organización biológica del cuerpo social humano esa formación discursiva desde la cual la gente habla del amor a la naturaleza, se conmueve por el cuidado del ambiente y promueve el desarrollo sostenible no es consistente con bases teóricas ni con visiones y proyectos compartidos por la humanidad en su conjunto. 

La Ecología en América Latina (Parte III: Política cultural/Política de la diferencia)


La diferencia es siempre una diferencia radical; está fundada en una raíz cuyo proceso y destino es diversificarse, ramificarse, reedificarse. El pensamiento de la diferencia es el proyecto de desconstrucción del pensamiento unitario, aquel que busca acomodar la diversidad a la universalidad y someter lo heterogéneo a la medida de un equivalente universal, cerrar el círculo de las ciencias en una unidad del conocimiento, reducir las variedades ontológicas a sus homologías estructurales y encasillar las ideas dentro de un pensamiento único. La ecología política enraíza el trabajo teórico de desconstrucción del logos en el campo político, donde no basta reconocer la existencia de la diversidad cultural, de los saberes tradicionales, de los derechos indígenas, para luego intentar resolver el conflicto que emana de sus diferentes formas de valorización de la naturaleza por la vía del mercado y sus compensaciones de costos.

La Ecología Política en América Latina (Parte II: Desnaturalización de la naturaleza)


En el curso de la historia, la naturaleza se fue construyendo como un orden ontológico y una categoría omnicomprensiva de todo lo real. Lo natural se convirtió en un argumento fundamental para legitimar el orden existente, tangible y objetivo. Lo natural era lo que tenía "derecho de ser". En la modernidad, la naturaleza se convirtió en objeto de dominio de las ciencias y de la producción, al tiempo que fue externalizada del sistema económico; se desconoció así el orden complejo y la organización ecosistémica de la naturaleza, en tanto que se fue convirtiendo en objeto de conocimiento y en materia prima del proceso productivo. La naturaleza fue desnaturalizada para convertirla en recurso e insertarla en el flujo unidimensional del valor y la productividad económica. Esta naturalidad del orden de las cosas y del mundo la naturalidad de la ontología y la epistemología de la naturaleza fue construyendo una racionalidad contra natura, basada en leyes naturales inexpugnables, ineluctables, inconmovibles.

La Ecología Política en América Latina (Parte I: Emergencia de la ecología política)


La ecología política se encuentra en el momento fundacional de un campo teórico-práctico. Es la construcción de un nuevo territorio del pensamiento crítico y de la acción política. Situar este campo en la geografía del saber no es tan sólo delimitar su espacio, fijar sus fronteras y colocar membranas permeables con disciplinas adyacentes. Más bien implica desbrozar el terreno, dislocar las rocas conceptuales y movilizar el arado discursivo que conforman su suelo original para construir las bases seminales que den identidad y soporte a este nuevo territorio; para pensarlo en su emergencia y en su trascendencia en la configuración de la complejidad ambiental de nuestro tiempo y en la construcción de un futuro sustentable.

sábado, 12 de noviembre de 2011

La Revolución Ecológica (Parte IX: La conciencia y el Verbo)


Puede parecer extraño que los cambios ecológicos que los cambios ecológicos que demanda la defensa del planeta sean entendidos como una revolución. Quizás es necesario precisar esta idea. El término revolución no ha sido usado aquí para designar el salto cualitativo de una sociedad a otra en el marco de un proceso evolutivo que va de unidades inferiores a otras supuestamente superiores. No es posible dejar de pensar que el concepto de revolución está demasiado ligado a las teorías del progreso y del desarrollo que este mismo trabajo intenta cuestionar. Por lo tanto, el concepto de revolución ha sido usado en su sentido más lato, esto es, para referirse a cambios profundos en todos los niveles de la existencia, pero sin que éstos correspondan con ningún plan inscrito en alguna ideología del progreso, del crecimiento, o del desarrollo.

La Revolución Ecológica (Parte VIII: La intervención ecológica)


La intervención ecológica en el mercado supone, a la vez, la organización política de los agentes ecológicos interventores. Esto no quiere decir, aunque no lo descarta, que una organización ecológica deba ser partidaria. Tampoco quiere decir que deba ser puramente cultural. En este sentido, no hay una receta universal. De país a país, las constelaciones políticas de donde puedan surgir interferencias en el mercado, son diferentes. En algunos países latinoamericanos, por ejemplo, supone vincularse con demandas campesinas e indígenas largamente postergadas, lo que en algunos casos implica cuestionar el sentido puramente geopolítico (o estatista) de la nación, lo que puede a su vez ser fuente de conflictos de alta intensidad en el futuro.

La Revolución Ecológica (Parte VII: La revalorización de los valores)


Como ya ha sido dicho, el valor del desgaste de la naturaleza no está involucrado, por falta de una tercera contabilidad, en el cálculo valórico de cada producto y, por lo mismo, no forma parte del cálculo preciatorio. Una nueva teoría del valor, parte central de la Segunda Crítica a la Economía Política que —como también ha sido establecido— se encuentra en marcha, pasa por incorporar en la producción la parte que se pierde de la naturaleza. Ahora bien, este tipo de cálculo ofrece una breve dificultad; matemáticamente es incalculable.

La Revolución Ecológica (Parte VI: El fin de la utopía del crecimiento eterno)


Si el crecimiento tiene límites objetivos, debe existir un momento en el cual, ü partir del reconocimiento de esa realidad, la economía —en tanto que ciencia— deja de ser una ciencia del crecimiento. Eso significaría desplazar su centro desde la producción de riquezas al de la administración de la pobreza. Quizás la economía moderna nació el día en que Jesucristo, según el Nuevo Testamento, tuvo la fantástica idea de multiplicar los panes para dar de comer a los hambrientos. Si se escribiera de nuevo la misma historia, Jesucristo debería haber enfrentado el problema no de multiplicar panes, sino de repartir, entre muchos, los pocos disponibles. Esa es la tarea científica de la economía del futuro, que sólo puede cumplirla reconciliándose con su hermana, la ecología.

La Revolución Ecológica (Parte V: La impureza de la ecología política)


Que estemos en vísperas de una revolución global que además se expresa ecológicamente, quiere decir que lo ecológico no existe políticamente en forma "pura" sino imbricado en un contexto poblado de conocimientos que no son puramente ecológicos. Pero, a la vez, el elemento ecológico impurifica a los demás (políticos, económicos) y les da una connotación que sobrepasa su forma específica, hasta tal punto que lo llamado específico se convierte en un dato abstracto, imposible de ser ubicado en algún punto de la realidad.

La Revolución Ecológica (Parte IV: La teoría de la revolución global)


La ecología como práctica política subvierte principios esenciales del racionalismo moderno. Quizás estamos asistiendo a uno de los procesos más revolu­cionarios que haya conocido la historia de la Humanidad, pues gracias a los servicios que nos presta la ecología podemos realizar una suerte de cuestionamiento tridimensional. En primer lugar, el de un orden civilizatorio: la propia modernidad. En segundo lugar, el de un orden socioeconómico: el industrialismo, predominan­temente su forma capitalista (ya que su forma socialista se cuestionó a sí misma, y muy radicalmente). En tercer lugar, el de nosotros mismos.

La Revolución Ecológica (Parte III: La desnaturalización de la razón)


El error que lleva a deducir la condición antropológica como externa al "orden natural" se deduce de la observación correcta de que, en efecto, parece que con el Homo sapiens la naturaleza se dio un elemento que hasta antes de nuestra llegada no tenía: la autorreflexión, o lo que es parecido: la capacidad de pensarse a sí misma. Esta capacidad portada por la especie humana, la de elaborar teorías; maravilló tanto a sus portadores, que los llevó en algún momento a imaginar que existía indepen­diente de su condición natural. Este fue el momento en que durante los tiempos modernos algunos iluminados llevaron su capacidad de razonar hasta el punto en que fue posible razonar sobre la razón.