A diferencia de
los animales, que se comportan "naturalmente" y
"directamente" en relación con su entorno, los seres humanos nos
caracterizamos por comportarnos de manera distinta, esto es, relacionándonos
con la naturaleza mediante nuestros actos económicos. La economía, podemos
entenderla entonces, como un singular proceso de intercambio entre el hombre y
la naturaleza, donde ambas partes resultan modificadas. Es con relación a esta
vinculación, que la ecología se convierte en un problema económico; y este dato
podría resultar alentador, ya que si ponemos nuestras miras en el eje de la
economía, y no en el de la naturaleza, entonces, podremos concluir que un
cambio de actitudes económicas en los seres humanos podría contribuir a una
mejora clara del entorno donde vivimos. La otra posibilidad sería actuar
directamente sobre la naturaleza, lo que tiene un riesgo mucho mayor, por el
dato insoslayable de que el hombre puede controlar sus actos, pero no la fuerza
y los comportamientos todavía no plenamente comprendidos de ella.
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viernes, 27 de enero de 2012
lunes, 23 de enero de 2012
2012: Año Internacional de la Energía Sostenible para todos
Entendiendo
la energía sostenible como aquella energía que se produce y se usa de forma que
apoye a largo plazo el desarrollo humano en el ámbito social, económico y
ecológico, Naciones Unidas ha decidido que 2012 sea el Año Internacional de
la Energía Sostenible para Todos. La energía es un recurso
básico para la economía, la salud, el medio ambiente y, en particular, el
cambio climático, la educación o la seguridad alimentaria e hídrica. Por ello,
la ONU pretende generalizar su acceso mundial a largo plazo con la organización
de un Año Internacional. La coletilla “para todos” tampoco es casual. Naciones
Unidas señala que hay más de 1.400 millones de personas carecen de acceso a la energía moderna,
mil millones más solo tienen un acceso “intermitente” y millones de personas no
pueden pagar estos servicios energéticos, incluso estando disponibles.
Habitantes de América, los más ecológicos
Los habitantes de las Américas
(del Continente Americano), tienen una conexión especial con la naturaleza. Es
instintiva, son como hilos invisibles ambientales, conservacionistas,
culturales, antropológicos, sociológicos, que los vinculan, atrapan, amarran a
esta tierra que los cobija, la cual los distingue, los hace únicos. Este
fenómeno igual le ocurre a los pobladores de otros continentes que se
residencian en la región. Llega un momento en sus vidas, que no pueden ya
regresarse, no porque algo se los impida, sino porque el afecto por estas latitudes
no los deja moverse. En todos se despierta desde muy temprano, sentimientos y
admiración por los árboles, follaje, montañas, ríos, lagos, mar, fauna, cielo.
martes, 22 de noviembre de 2011
El auge del ecologismo tiñe de verde la política
La crisis medioambiental, social y económica está
generando movimientos hasta hace poco inusitados. Los movimientos ecologistas,
que en un principio asomaron tímidamente la cabeza en el terreno político, poco
a poco se están introduciendo con fuerza en todos los ámbitos sociales. Sus
propuestas son globalizadoras como lo son los problemas que acechan al planeta,
y ofrecen una visión humanizada tanto para el ser humano como para la sociedad
y la economía.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
La Ecología en América Latina (Parte VI: Ética y emancipación)
La ecología
política busca su identidad teórica y política en un mundo en mutación, en el
que las concepciones y conceptos que hasta ahora orientaron la inteligibilidad
del mundo y la acción práctica, parecen desvanecerse del campo del lenguaje
significativo. Sin embargo, el pensamiento dominante se resiste a abandonar el
diccionario de las prácticas discursivas que envuelven a la ecología política
(como a todos los viejos y nuevos discursos que acompañan la desconstrucción
del mundo) a pesar de que han perdido todo peso explicativo y resuenan como la
nostalgia de un mundo para siempre pasado, para siempre perdido: el del
pensamiento dialéctico, el de la universalidad y unidad de las ciencias, el de
la esencia de las cosas y la trascendencia de los hechos. Y sin embargo algo
nuevo puja por salir y manifestarse en este mundo de incertidumbres, de caos y
confusión, de sombras y penumbras, donde a través de los resquicios y
resquebrajamientos de la racionalidad monolítica del pensamiento totalitario,
se asoman las primeras luces de la complejidad ambiental.
La Ecología en América Latina (Parte V: Ecología política/ Epistemología política)
La ecología
política es la política de la reapropiación de la naturaleza. Pero como toda
política, no es meramente una estrategia práctica; su práctica no sólo está
mediada por procesos discursivos y por aplicaciones del conocimiento, sino que
es esencialmente una lucha que se da en la producción y apropiación de los
conceptos. No sólo porque el ambientalismo crítico combate las ideologías que
fundan la racionalidad de la modernidad insustentable (Leis, 2001), sino porque
la eficacia de una estrategia de reconstrucción social implica la
desconstrucción de los conceptos teóricos e ideológicos que han soportado y
legitimado las acciones y procesos generadores de los conflictos ambientales.
La orientación de las acciones hacia la construcción de sociedades sustentables
se da en un campo de luchas teóricas y de politización de conceptos. Así, los
conceptos de biodiversidad, territorio, autonomía, autogestión, están
reconfigurando sus significados en el campo conflictivo de las estrategias de
reapropiación de la naturaleza.
La Ecología en América Latina (Parte IV: Conciencia de clase, conciencia ecológica, conciencia de especie)
La política
de la diferencia se sitúa en otro plano que el de una ecología política
subsumida en el pensamiento ecológico. Pues la significancia de la naturaleza
que mueve a los actores sociales en el campo de la ecología política no podría
proceder ni fundarse en una conciencia genérica de la especie humana. La
"conciencia ecológica" que emana de la narrativa ecologista como una
noosfera que emerge desde la organización biológica del cuerpo social humano
esa formación discursiva desde la cual la gente habla del amor a la naturaleza,
se conmueve por el cuidado del ambiente y promueve el desarrollo sostenible no
es consistente con bases teóricas ni con visiones y proyectos compartidos por
la humanidad en su conjunto.
La Ecología en América Latina (Parte III: Política cultural/Política de la diferencia)
La
diferencia es siempre una diferencia radical; está fundada en una raíz cuyo
proceso y destino es diversificarse, ramificarse, reedificarse. El pensamiento
de la diferencia es el proyecto de desconstrucción del pensamiento unitario,
aquel que busca acomodar la diversidad a la universalidad y someter lo
heterogéneo a la medida de un equivalente universal, cerrar el círculo de las
ciencias en una unidad del conocimiento, reducir las variedades ontológicas a
sus homologías estructurales y encasillar las ideas dentro de un pensamiento
único. La ecología política enraíza el trabajo teórico de desconstrucción del
logos en el campo político, donde no basta reconocer la existencia de la
diversidad cultural, de los saberes tradicionales, de los derechos indígenas,
para luego intentar resolver el conflicto que emana de sus diferentes formas de
valorización de la naturaleza por la vía del mercado y sus compensaciones de
costos.
La Ecología Política en América Latina (Parte II: Desnaturalización de la naturaleza)
En el curso
de la historia, la naturaleza se fue construyendo como un orden ontológico y
una categoría omnicomprensiva de todo lo real. Lo natural se convirtió en un
argumento fundamental para legitimar el orden existente, tangible y objetivo.
Lo natural era lo que tenía "derecho de ser". En la modernidad, la
naturaleza se convirtió en objeto de dominio de las ciencias y de la
producción, al tiempo que fue externalizada del sistema económico; se
desconoció así el orden complejo y la organización ecosistémica de la
naturaleza, en tanto que se fue convirtiendo en objeto de conocimiento y en
materia prima del proceso productivo. La naturaleza fue desnaturalizada
para convertirla en recurso e insertarla en el flujo unidimensional del valor y
la productividad económica. Esta naturalidad del orden de las cosas y del mundo
la naturalidad de la ontología y la epistemología de la naturaleza fue
construyendo una racionalidad contra natura, basada en leyes naturales
inexpugnables, ineluctables, inconmovibles.
La Ecología Política en América Latina (Parte I: Emergencia de la ecología política)
La ecología
política se encuentra en el momento fundacional de un campo teórico-práctico.
Es la construcción de un nuevo territorio del pensamiento crítico y de la
acción política. Situar este campo en la geografía del saber no es tan sólo
delimitar su espacio, fijar sus fronteras y colocar membranas permeables con
disciplinas adyacentes. Más bien implica desbrozar el terreno, dislocar las
rocas conceptuales y movilizar el arado discursivo que conforman su suelo
original para construir las bases seminales que den identidad y soporte a este
nuevo territorio; para pensarlo en su emergencia y en su trascendencia en la
configuración de la complejidad ambiental de nuestro tiempo y en la
construcción de un futuro sustentable.
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